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7 Tips para empacar una mochila de excursión

Este mes les daremos unos tips para que puedan empacar muy bien su mochila para las excursiones y así la puedan llevar sin molestias durante toda la actividad. Esperemos les sean de utilidad.

1.- Obtenga la mochila correcta

Seleccione una mochila con la capacidad apropiada. La mayoría de los excursionistas que salen entre finales de primavera y principios de otoño pueden guardar todo lo que necesitan en una mochila de 18 litros (1098 pulgadas cúbicas) y 24 litros (1465 pulgadas cúbicas) de capacidad. Si está cargando artículos de otra persona, como serían chaquetas y refrigerios para dos niños, utilice una mochila de 24 litros.

Muchos excursionistas prefieren una mochila que tenga al menos uno o dos bolsillos delanteros o superiores separados, para guardar en ellos artículos pequeños como llaves del auto, anteojos oscuros y una cámara pequeña, y bolsillos de malla laterales para artículos como una botella de agua, repelente de insectos o protector solar. Algunas mochilas incluso tienen bolsillos con cremallera en el cinturón para guardar refrigerios.

Consejo: Encuentre una mochila con bolsillos laterales a los que pueda acceder fácilmente sin tener que quitarse la mochila.

2.- Lleve lo correcto

Ropa adicional: Consulte el pronóstico meteorológico, teniendo en cuenta que la temperatura del aire baja unos 2 °C por cada 300 metros de elevación; hay más frío y viento al subir por las laderas. Vístase con capas para que pueda ponerlas y quitarlas, y lleve una chamarra impermeable para la lluvia o el viento.

Agua: Una buena regla general es llevar un litro de agua por persona para una excursión de medio día, dos litros para varias horas y un litro adicional en un día caluroso. Use una camelbag para tener acceso constante al agua.

Alimentos: No subestime su apetito (o el de un niño pequeño) en una excursión de medio día o de mayor duración. Lleve refrigerios que proporcionen carbohidratos y grasas que den energía, más refrigerios salados para reponer el sodio (chocolate, barras energéticas, nueces y galletas saladas, queso) y comida para almorzar (sándwich, fruta duradera como una manzana) si es necesario. Recuerde llevar una botella de agua adicional para que pueda lavarse las manos con jabón antes de comer.

3.- Afloje las correas al empacar

Las correas de compresión que rodean los costados de muchas mochilas tienen un propósito: Evitar que el contenido se desplace mientras camina, lo que podría hacerle perder el equilibrio. Le ayudan a distribuir el peso para que la mochila sea más cómoda de cargar. Sin embargo, antes de cargar la mochila, afloje todas las correas de compresión para maximizar el volumen.

4.- Empaque con inteligencia

Su centro de equilibrio y el núcleo de su fuerza corporal están en la parte media de la espalda, así que querrá ubicar allí la mayor parte del peso de la mochila. Si ese peso está a varios centímetros de la columna vertebral o en una posición demasiado alta o demasiado baja en la mochila, podría sentir que la mochila tira de usted hacia abajo. Al cargar la mochila, coloque los artículos más pesados (agua, alimentos, tal vez una guía) en la parte interna más cercana a la columna vertebral y cerca de la parte media de la espalda.

Consejo: Si siente que las correas de la mochila se clavan en los hombros, intente apretarlas o aflojarlas; si esto no funciona, el problema podría ser que el peso de la mochila no está bien distribuido.

5.-Organice y priorice

Guarde en los bolsillos exteriores los artículos que necesita tener a mano, como mapas, protector solar, repelente de mosquitos o anteojos oscuros. Organice la ropa adicional en el interior de manera que quede encima lo que más probablemente necesitará, como una chaqueta en un día ventoso. El almuerzo no tiene que estar arriba, pues no lo necesitará hasta más tarde. Use ropa para envolver el contenido frágil, como sándwiches o galletas.

Consejo: Un recipiente de plástico resellable, como un envase Ziploc®, evitará que los alimentos se aplasten.

6.- Apriete las correas para el uso

Una vez que haya guardado todo en la mochila, apriete las correas de compresión firmemente (no es necesario apretarlas demasiado). Esto estabiliza la mochila, al evitar que el contenido se desplace y le haga perder el equilibrio en un tramo difícil.

7.- Ajuste la mochila a su cuerpo

La mayoría de las mochilas tienen de dos a cuatro correas para ajustar la mochila al cuerpo de manera cómoda. Lo más probable es que solo tenga que hacerlo una vez, aunque los microajustes durante la excursión pueden aliviar las molestias.

Coloque el cinturón de la mochila para que quede apoyado en la cadera y luego apriete el cinturón a una posición cómoda.

Enganche la hebilla de la correa del pecho y apriétela de manera que las correas de los hombros no se deslicen de los hombros ni se claven en la clavícula.

Alcance debajo de los brazos y tire de las correas de los hombros para apretarlas a un nivel cómodo (sin apretarlas demasiado).

Si la mochila tiene correas elevadoras de carga (encima de los hombros), apriételas para acercar la parte superior de la mochila a la espalda y evitar que se mueva de un lado a otro.

Si la mochila tiene correas estabilizadoras (donde el cinturón se une a la mochila), apriételas para ajustar la parte inferior de la mochila firmemente contra la cadera.

Consejo: Si es necesario, especialmente con una mochila pesada, afloje un poco las correas de los hombros al ascender por una pendiente pronunciada y apriételas al descender.

 

Fuente: off.com

¿Qué Incluye?

¿Qué Llevar?

Opcional

No se recomienda para personas con embarazo, lesiones de espalda, cuello y extremidades, hemofilia, asma, epilepsia y padecimientos cardiacos.